Proteínas: 4 platos para ideales para sumar este nutriente

Las proteínas son esenciales para construir músculos.
Proteínas

Las proteínas son esenciales para el cuerpo y su rol es fundamental para una buena salud y, por ende, para un buen rendimiento físico. Se trata de nutrientes necesarios para el correcto funcionamiento de nuestro organismo, puesto que intervienen en una amplia variedad de funciones celulares, clave para el desarrollo y mantenimiento de nuestros músculos.

Sin embargo, en ocasiones se acaban las ideas de platos ricos en proteínas y acudimos a las comidas menos enriquecidas. Por eso, aquí van cuatro platos recomendados por la nutricionista e influencer, Leyla Facuse. En uno de sus comentados posteos, la especialista brinda ideas para las personas a las que les cuesta “alcanzar la cantidad de proteínas al día”.

Proteínas
Proteínas. Fuente: (Pinterest)

Los menús son bastante comunes y están al alcance de nuestra mano

  • 1. Carnes (pollo, pavo, cerdo, vacuno, pescado) cocidos al vapor, la plancha, horno, asados, crudo, etcétera. Ejemplo de ello son: Pescados a la plancha, una cazuela/carbonada con pollo o vacuno o charquicán con carne molida.
    • 2. Legumbre hecha guiso, sopa o en una ensalada. Como pueden ser: Hamburguesas de garbanzos, falafel, porotos granados, ceviche de lentejas, albóndigas de porotos negros.
    • 3. Huevos pochados, duros, revueltos, frito al agua, entre otros, como omelette, huevos duros rellenos, pasta de huevo, huevo en caído en una sopa, shakshuka.
    • 4. Pescados y mariscos enlatados en tortilla de jurel, choritos en ensalada, albóndigas de salmón ahumado, Hamburguesa de atún.
    • 5. La quinta opción es apta para personas veganas/vegetarianas. Se trata del clásico tofu, el seitán y el tempeh.
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    Proteínas. Fuednte: (Pinterest)

    Por qué comer proteínas

    Las proteínas son moléculas compuestas por distintos aminoácidos que se encuentran en alimentos de origen animal y vegetal. Ocurre que estas moléculas se descomponen durante la digestión en aminoácidos individuales, que son absorbidos por nuestro organismo y utilizados para construir nuevas proteínas.

    Una de las principales funciones de las proteínas es la formación y reparación de los tejidos. Los músculos están compuestos principalmente por ellas, por lo que son especialmente importantes en aquellos que realizan actividades físicas intensas, como los deportistas y atletas. Durante el ejercicio, los músculos se someten a un esfuerzo considerable y pueden sufrir pequeñas lesiones. Ante esto, proteínas actúan como “ladrillos” para reparar y reconstruir estos tejidos dañados, ayudando así a mantener y desarrollar la masa muscular.

    Además de su papel en el crecimiento muscular, intervienen en la producción de enzimas y hormonas. Las enzimas son moléculas que aceleran las reacciones químicas en nuestro organismo, lo que permite el correcto funcionamiento del metabolismo y la obtención de energía a partir de los alimentos que consumimos. Por otro lado, las hormonas son mensajeros químicos que regulan diversas funciones en nuestro cuerpo, como el crecimiento, la reproducción y el estado de ánimo.

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    Proteínas. Fuente: (Pinterest)

    De acuerdo a un estudio publicado por la revista Cell Reports, el mejor momento del día para consumir proteínas con el fin de construir y fortalecer los músculos es en el desayuno. Esto se llama “crononutrición” y radica en que el momento de consumir ciertos nutrientes es tan importante como el qué y el cómo.

    Esto se explica porque el reloj biológico de nuestro organismo, denominado “ritmo circadiano” es seguido por todas las células y es el que controla aquellas funciones esenciales: metabolismo y crecimiento. El estudio plantea que la digestión, así como la absorción de las proteínas fluctúa durante el día y la noche.

    Así, todos necesitamos de proteínas para vivir sanamente. Pues, en el caso de que falten, se pueden experimentar síntomas severos, como la pérdida de la masa y la fuerza muscular, una mala cicatrización de las heridas, la debilidad del cabello y la piel, una fatiga en exceso o crónica y hasta una propensión a contraer enfermedades infecciosas.

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