Enfermedad cardiovascular: 2 factores de riesgo que aumentan la mortalidad

La enfermedad cardiovascular se puede presentar en diferentes momentos de la vida. Hay dos factores que propician esta condición y se acentuaron con el paso de los años.
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La conexión entre el aislamiento social y la salud cardiovascular es un recordatorio contundente del impacto profundo que tienen nuestras conexiones sociales en nuestro bienestar físico. Especialmente luego de la pandemia, las dolencias de este tipo incrementaron considerablemente.

La declaración científica de la American Heart Association pone de relieve un aumento preocupante del 30% en el riesgo de infarto de miocardio o accidente cerebrovascular, o incluso de mortalidad relacionada con estas condiciones, entre aquellos que experimentan aislamiento o soledad.

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El aislamiento puede derivar en una enfermedad cardiovascular. Foto: (PInterest)

Enfermedad cardiovascular: Aislamiento y enojo son factores de riesgo

Este hallazgo subraya la necesidad urgente de comprender mejor cómo las interacciones sociales, o la falta de ellas, pueden influir en la salud del corazón y el cerebro, así como de desarrollar estrategias efectivas para mitigar estos riesgos y así reducir la mortalidad por una enfermedad cardiovascular.

Además, el llamado de atención sobre la falta de datos sobre intervenciones efectivas para mejorar la salud cardiovascular en individuos socialmente aislados o solitarios destaca una brecha significativa en nuestro conocimiento científico.

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Lo enojos también inciden en estos padecimientos. Fotos: (Pinterest)

Los estudios han dejado en evidencia que cada vez son más las personas que experimentan el aislamiento social y enojos frecuentes que derivan en condiciones cardiovasculares que, en el peor de los casos, culmina en el fallecimiento.

Aislamiento: El aislamiento social no discrimina por edad, aunque se ha destacado su impacto significativo entre los adultos mayores, un fenómeno que se agudiza por factores como la viudez y la jubilación. Sin embargo, el panorama actual revela una tendencia preocupante: incluso entre la llamada “Generación Z”, adultos de entre 18 y 22 años, se observa un aumento alarmante en los niveles de soledad. Contrario a la creencia popular, este fenómeno no se atribuye únicamente a la falta de interacción cara a cara, sino que paradójicamente, el uso extensivo de las redes sociales podría estar contribuyendo a esta sensación de aislamiento al sustituir conexiones significativas en persona por interacciones superficiales en línea.

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Es necesario llevar una vida saludable. Foto: (Instagram)

Enfados: La relación entre las emociones intensas y la salud cardiovascular se vuelve especialmente relevante para aquellos que ya enfrentan factores de riesgo previos, como antecedentes de enfermedades cardíacas. Un estudio publicado en el European Heart Journal subraya la notable susceptibilidad de esta población a eventos graves tras experimentar emociones fuertes. Los datos revelan un aumento alarmante en el riesgo de sufrir un infarto o un accidente cerebrovascular en las dos horas posteriores a un episodio de ira intensa, casi quintuplicando el riesgo de infarto y triplicando el riesgo de un ACV, un hallazgo que enfatiza la importancia de abordar no solo los factores de riesgo tradicionales, sino también los desencadenantes emocionales en la prevención de eventos cardiovasculares adversos.

Para evitar los eventos cardiovasculares es necesario buscar alternativas a factores que propician esta condición de salud. Practicar actividades como el yoga, la vida saludable, leer o dedicar tiempo a compartir con los seres queridos ayudan a mejorar las expectativas de vida.

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