Camas solares: 3 verdades detrás de la promesa de bronceado ideal

Las camas solares están habilitadas en Chile, pero se debe tener en cuenta algunas cuestiones.
Camas solares

La idea del bronceado parejo, prescindiendo de horas bajo el sol, suena muy llamativa para hombres y mujeres que gustan dorarse la piel en el verano. Por eso es que las camas solares tienen cada vez más fama y clientes. Pues, muchos centros de estética las incorporan como un servicio más entre los suyos y lo ofrecen como beneficiosas para la estética corporal. Sin embargo, el uso de estas máquinas es muy riesgoso para la salud, según advierten profesionales.

Las camas solares están diseñadas con lámparas especialmente fabricadas para simular la radiación solar. Estas lámparas emiten rayos UVB y UVA, que son fundamentales para conseguir un bronceado natural. Los rayos UVB son los encargados de estimular la producción de melanina, mientras que los UVA penetran más profundamente en la piel y son responsables del color dorado que se obtiene.

Camas solares
Muchos desconocen los efectos a corto y largo plazo de las camas solares.

La cama solar cuenta con características específicas que buscan optimizar los resultados y garantizar la seguridad de quien la utiliza. Una de las más importantes es la intensidad de las lámparas, que debe ser regulada según el tipo de piel y el objetivo del bronceado. Además, suelen tener temporizadores para controlar la duración de las sesiones y evitar exposiciones prolongadas que puedan ser perjudiciales para la piel.

El bronceado obtenido a través de la cama solar puede variar de acuerdo a diversos factores, como el tiempo de exposición, la frecuencia de las sesiones y la utilización de productos bronceadores. En general, las recomendaciones en los solariums es comenzar con sesiones cortas e ir aumentando gradualmente la duración para evitar quemaduras o irritaciones en la piel. Asimismo, es importante utilizar siempre gafas de protección para cuidar los ojos de la radiación UV.

Camas solares
Las camas solares aumentan las posibilidades de desarrollar melanoma.

Camas solares, un peligro

Daniela López, especialista trasandina en Cosmetología desaconseja por completo el uso de las camas solares. Pues, en su cuenta de Instagram @soydadatina sostiene que, si bien “son una alternativa rápida para ganar colorcito”, no son saludables y revela sus 3 verdades:

“No solo el uso de la cama solar no es seguro, sino que, además multiplica las probabilidades de tener cáncer de piel”, señala. “Con cama solar sigue subiendo ese número” de riesgo.

Causan envejecimiento prematuro: manchas, arrugas, flacidez y que la piel tome un aspecto medio de cuero.

A su vez, advierte: “Que no te digan que con cana solar se puede ganar Vitamina D porque también es mentira”. Y explica que los rayos que emite la cama solar son UVA y se necesitan los UVB para sintetizar Vitamina D.

Camas solares
La mejor opción es el bronceado natural, gradual, al sol y con protección.

Pese a estos riesgos, el uso de camas solares sí está habilitados en distintos países del mundo y Chile no es la excepción. Esto está reglamentado por el decreto 70/06 del Ministerio de Salud Pública. En el artículo 2°, se establece que “solamente se podrán llevar a cabo las prácticas a que se refiere este reglamento por las personas y en los establecimientos que cumplan los procedimientos y requisitos que en su texto se señala. En la primera aplicación de cada año, los usuarios deberán firmar un documento en el cual se dé cuenta de que ha recibido la información a que se refiere el artículo 5°”.

A su vez, en los siguientes artículos se detalla qué se entiende por bronceado, tono, equipos de bronceado y demás. Y en el 7°, explica que “los solariums proveerán a sus clientes que así lo soliciten, un carné individual que consigne la identificación de éste y la calendarización por sesión y acumulativa”.

“Además, indicará la información señalada en el artículo 5° de este reglamento y la circunstancia de que el usuario ha firmado el documento a que se refiere el artículo 2° de este reglamento, antes de recibir la primera radiación de cada año”, detalla. De este modo, se faculta el uso de las camas solares solo para mayores de 18 años, pese a las consecuencias que puedan existir.

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