Maduración del lenguaje en niños: 5 signos a tener en cuenta

Conoc´que hay que tener en cuenta para advertir dificultades en la maduración del lenguaje.
Maduración del lenguaje

La maduración del lenguaje en los niños es un proceso complejo que abarca diferentes etapas y que en los últimos años, demostraron un alto nivel de diagnósticos por deficiencias.

Al principio, los bebés comienzan a comunicarse a través del llanto y los sonidos vocales. Luego, alrededor de los 6 meses, empiezan a balbucear y a imitar sonidos. Aproximadamente a los 12 meses, comienzan a decir sus primeras palabras, y hacia los 2 años forman frases simples.

Maduración del lenguaje en niños: 5 signos a tener en cuenta

A pesar de que el desarrollo del lenguaje varía de un niño a otro, en general hay ciertos “hitos” o ciertos actos que se esperan en diferentes edades.

El primero de ellos es el “Llanto y balbuceo”, que ocurre entre los 0 y 6 meses: los bebés utilizan el llanto como forma de comunicación inicial. A medida que crecen, comienzan a balbucear y a producir sonidos vocales.

Luego, alrededor de las 12 meses, aparecen las primeras palabras como “mamá” o “papá”. Hasta los 24 meses, los niños empiezan a ampliar su vocabulario y a combinar palabras para formar frases simples.

Maduración del lenguaje en niños: 5 signos a tener en cuenta

Le sigue, entre los 2 y 3 años, el desarrollo gramatical, que es cuando los niños empiezan a utilizar pronombres, preposiciones y verbos de manera más estructurada.

Ya entre los 3 y los 5 años, se adquiere el lenguaje más complejo. Los niños desarrollan un frases más largas y también la capacidad de contar historias simples. Es importante recordar que cada niño se desarrolla a su propio ritmo, por lo que es normal que haya variaciones en los plazos mencionados.

Maduración del lenguaje en niños: 5 signos a tener en cuenta

Si algo no va bien, los fonoaudiólogos son los profesionales especializados en el diagnóstico y tratamiento de trastornos del habla, maduración del lenguaje y comunicación. Ellos pueden ser de gran ayuda en el aspecto del desarrollo del habla en los niños.

Además, pueden realizar evaluaciones exhaustivas para identificar posibles dificultades, brindar terapias específicas para abordar estas dificultades y ofrecer orientación a los padres sobre cómo apoyar el desarrollo.

Signos que advierten dificultades en la maduración del lenguaje

  1. FALTA BALBUCEO: Si un bebé no está balbuceando ni produciendo sonidos vocales a los 12 meses, podría ser motivo de preocupación.
  2. AUSENCIA DE PALABRAS SIGNIFICATIVAS: Si un niño no está diciendo palabras significativas como “mamá” o “papá” a los 18 meses, podría ser indicativo de un retraso en la maduración del lenguaje.
  3. FALTA DE COMPRENSIÓN: Si un niño no muestra comprensión de instrucciones simples o no responde a su nombre, podría ser un signo de dificultades en el procesamiento del lenguaje.
  4. DIFICULTADES PARA COMBINAR PALABRAS: Si un niño no está combinando palabras para formar frases simples alrededor de los 2 años, podría ser motivo de preocupación.
  5. PÉRDIDA DEL HABLA O REGRESIÓN: Si un niño experimenta una pérdida del habla que ya había adquirido o muestra signos de regresión en el desarrollo del lenguaje, es importante buscar orientación profesional.

Es importante tener en cuenta que estos signos por sí solos no constituyen un diagnóstico, pero pueden ser indicativos de la necesidad de una evaluación más detallada por parte de un profesional en el desarrollo infantil. Si tienes alguna preocupación específica sobre el desarrollo del lenguaje en un niño, siempre es recomendable consultar con un pediatra u otro especialista en salud infantil.

Maduración del lenguaje: ¿Interviene un neurólogo?

La necesidad de consultar a un neurólogo en el contexto de la maduración del lenguaje en los niños puede depender de factores específicos. En general, si hay preocupaciones podrían estar relacionadas con otros aspectos del desarrollo neurológico, como la comprensión, la audición, el procesamiento sensorial o el comportamiento, podría ser apropiado considerar una evaluación neurológica.

Por ejemplo, si un niño presenta dificultades significativas en áreas como la comunicación, la interacción social, el movimiento o la coordinación, un neurólogo podría ayudar a descartar o identificar posibles condiciones neurológicas.

Es importante recordar que cada caso es único y la decisión de consultar a un neurólogo debe ser evaluada por profesionales de la salud en conjunto con los padres del niño que son los primeros en advertir deficiencias en la maduración del lenguaje.

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