Verano: ¿Cómo detectar una insolación y qué hacer en casos extremos?

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Ante las olas de calor este verano.

Con temperaturas incluso sobre los 37°C, este verano es de suma importancia cuidarnos de la insolación.

La insolación es una condición médica que resulta de la exposición prolongada al sol y calor extremo. Se produce cuando el cuerpo no puede regular adecuadamente la temperatura interna, lo que lleva a un aumento peligroso de la misma.

Así lo explica el académico de la Facultad de Enfermería de la U. Andrés Bello, Camilo Silva: “las señales de insolación pueden aparecer de forma repentina y avanzan rápidamente, dentro de estas encontramos: mareos, vómitos, diarrea, frecuencia cardiaca aumentada, dolor de cabeza, confusión, piel enrojecida y sudoración excesiva. En casos más graves, puede haber desmayos y dificultad para respirar”.

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¿Cómo lidiar con este riesgo de verano?

El experto señala que “es esencial mantenerse bien hidratado bebiendo una suficiente cantidad de agua, usar ropa ligera y protector solar, y evitar la exposición prolongada al sol, especialmente durante las horas más calurosas del día. Buscar sombra y descansar en un lugar fresco también podría ayudar a mitigar el riesgo de insolación”.

Asimismo, si se experimentan síntomas graves, como desmayos o dificultad para respirar, Silva sostiene que es crucial buscar atención médica inmediata, pues la insolación puede ser peligrosa en algunos casos y requerir tratamiento.

“No hay que subestimar la importancia de actuar rápidamente ante síntomas graves, ya que la insolación puede tener consecuencias serias para la salud, incluyendo en casos más extremos problemas neurológicos”, subraya.

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Prevención

Finalmente, el académico de la Facultad de Enfermería UNAB advierte que “la prevención y la respuesta rápida son agentes claves frente a la insolación. Debemos estar conscientes de la exposición al sol y mantener una buena hidratación como medidas fundamentales para disfrutar de manera segura las vacaciones y paseos familiares en este verano”.

Recuerda que este artículo está diseñado para informar y no pretende dar consejos o soluciones médicas. Consulta siempre a tu médico o especialista si tienes dudas sobre tu salud o antes de iniciar un tratamiento.


En conclusión, el cuidado ante las altas temperaturas y la exposición solar excesiva es fundamental para prevenir la insolación. Reconocer los signos tempranos, como mareos, vómitos o piel enrojecida, puede marcar la diferencia en la atención de esta condición. La hidratación constante, el uso de ropa ligera y protector solar, así como la evitación de la exposición prolongada al sol, son medidas preventivas clave.

Ante la sospecha de insolación, la pronta búsqueda de atención médica es esencial. Los síntomas graves, como desmayos o dificultad para respirar, requieren una intervención inmediata para evitar complicaciones más severas. No subestimar la importancia de actuar rápidamente es crucial, ya que la insolación puede tener consecuencias graves para la salud, incluyendo problemas neurológicos en casos extremos.

Es importante recordar que cada persona reacciona de manera diferente al calor y a la exposición al sol, por lo que es necesario estar atentos a las señales que nuestro cuerpo nos envía. La prevención y la respuesta rápida son elementos clave para disfrutar de manera segura de las actividades al aire libre durante el verano.

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En caso de dudas sobre la salud o antes de iniciar cualquier tratamiento, se recomienda consultar siempre a un médico o especialista. La salud es un tesoro preciado, y cuidarla con responsabilidad nos permite disfrutar plenamente de la vida.

En este sentido, la conciencia sobre la exposición solar este verano y mantener una buena hidratación son medidas fundamentales para garantizar unas vacaciones y paseos familiares seguros.

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